Este miércoles 9 de septiembre, Juan Carlos Francisco Mejía cumple 30 años en la industria farmacéutica. El número importa, pero explica poco por sí solo. Lo relevante es lo que esas tres décadas han dejado: una forma de dirigir en la que la estrategia baja del consejo a la operación, los indicadores dejan de ser un reporte y la continuidad del negocio se convierte en una disciplina cotidiana.
Tres décadas, una misma exigencia
La industria farmacéutica castiga la improvisación. Un grado fuera de rango, una decisión tardía o un registro incompleto pueden comprometer mucho más que una entrega. Juan Carlos ha construido su carrera dentro de esa exigencia, al frente de operaciones, plantas y cadenas de suministro en entornos donde calidad, servicio y rentabilidad deben avanzar juntos.
Su experiencia incluye responsabilidades directivas en México y proyectos vinculados con operaciones en Estados Unidos, Canadá, Alemania y Brasil. Esa perspectiva internacional le permitió reconocer una constante: una empresa no se fortalece por acumular procedimientos, sino por alinear propósito, capacidades y decisiones alrededor de una ruta de negocio comprensible para todos.
La estrategia no vive en PowerPoint
En sus distintas etapas como director, Juan Carlos ha diseñado e implementado procesos de planeación estratégica para traducir ambiciones corporativas en prioridades ejecutables. El punto de partida no es una presentación: es entender el mercado, detectar riesgos, definir capacidades críticas y decidir dónde concentrar personas, inversión y tiempo.

Una planeación útil conecta el horizonte de largo plazo con la realidad semanal. Ventas, operación, calidad, mantenimiento, talento y finanzas deben responder a una misma arquitectura de decisiones. Cuando cada área persigue su propia versión del éxito, la organización avanza; cuando todas trabajan sobre objetivos compartidos, la organización escala.
Medir para anticipar, no para explicar el pasado
El segundo eje de su gestión ha sido el fortalecimiento de KPIs. No se trata de llenar tableros, sino de elegir señales capaces de advertir una desviación antes de que se convierta en crisis. Nivel de servicio, disponibilidad de flota, cumplimiento de temperatura, incidencias, productividad, mantenimiento, recuperación financiera y desarrollo del talento forman parte de una conversación que debe ocurrir con ritmo, responsables y decisiones claras.
Para Juan Carlos, un indicador sólo sirve si modifica una conducta. Por eso la lectura de KPIs debe enlazarse con planes de acción, gestión de riesgos y seguimiento directivo. El objetivo no es encontrar culpables cuando el resultado ya se perdió, sino construir capacidad de respuesta mientras todavía existe margen para corregir.
De la planta a la cadena fría
Ese pensamiento encuentra en DLP TNS un terreno especialmente sensible. Transportar medicamentos no significa mover cajas: significa preservar las condiciones que sostienen su seguridad, calidad y eficacia. La calificación de unidades, la calibración de instrumentos, la trazabilidad documental y el monitoreo de temperatura y humedad son piezas de un mismo sistema de confianza.
Como auditor certificado por SGS Academy, especialista en NOM-059-SSA1-2015 y formador con más de 200 cursos impartidos, Juan Carlos ha trabajado para convertir el lenguaje regulatorio en hábitos operativos. La norma marca el estándar; la cultura determina si ese estándar permanece cuando nadie está mirando.
La siguiente década se construye hoy
Al llegar a sus primeros 30 años en el sector, su mirada no se concentra en la nostalgia. Está puesta en el siguiente ciclo: consolidar una organización más predecible, fortalecer la toma de decisiones con datos y asegurar que el crecimiento nunca ocurra a costa del control.
Ese es el desafío de liderazgo que hoy encabeza en DLP TNS: hacer de la excelencia operativa una ventaja de negocio y de la continuidad una promesa comprobable para clientes, colaboradores y, finalmente, para cada paciente que depende de una cadena logística confiable.
